Tienda Roja Luciérnaga - Gabriella Robles
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La Tienda Roja: Un Espacio para Re-Cordar

Publicado en: Sagrado Femenino | 0

Hubo un tiempo en que éramos comunidad… Las mujeres tejíamos círculos, relaciones y vida.  Entonces, la tienda roja era nuestro espacio sagrado… Lo que sucedía allí forma parte  del Misterio… pero puedes asomarte un poquito a una Tienda Roja de hoy en día. Pues hoy, las mujeres estamos volviendo a re-cordar.

Tienda Roja Luciérnaga - Gabriella Robles

La palabra recordar lleva dentro la palabra corazón. Viene de recordare,  se compone del prefijo re- (‘de nuevo’) y cordare,  que viene de cor, cordis (‘corazón’). Así, una mañana de primavera, recordé. Me desperté llena de inspiración con la idea de crear una tienda roja. Había leído sobre las antiguas cabañas lunares pero conocía muy poco de este movimiento en la actualidad. Cuando empecé a compartir este sentir a mi alrededor todo era un: ¡SI!, animándome a seguir el impulso inicial. En pocos días, ya tenía un borrador de lo que sería la Tienda Roja Luciérnaga.

Así, nació en el Solsticio de Verano de 2015 en Zaragoza, con la plenitud  del momento más luminoso del año y un sentimiento de comunidad de hermanas en torno a nuestros “Úteros Iluminados en Acción”. Como muchas pequeñas luciérnagas que juntas ofrecen magia y luz en la oscuridad de la noche.

ANTIGUAS SOCIEDADES MATRIFOCALES

Hubo un tiempo en que el Círculo era la figura de referencia y tod@s teníamos un lugar a la misma distancia del centro. L@s abuel@s tenían un reconocimiento especial y un rol activo otorgado desde el reconocimiento de su sabiduría al servicio de toda la comunidad. No había conflicto de rango, pues era un orden basado en el fluir  natural, desde los valores de la Madre que crea y sostiene la vida en todas sus expresiones y formas. Así, las mujeres desarrollaron la agricultura, la cerámica, la artesanía… Eran sociedades basadas en el cuidado mutuo y del entorno, donde se sacralizaban los ciclos de la vida con ritos de pasaje y también los ciclos de la naturaleza, celebrando equinoccios, solsticios y otras festividades de la Tierra.

Algo que muchas comunidades ancestrales de distintos lugares del mundo tenían en común era la cabaña lunar o tienda roja: un espacio, a menudo textil, donde las mujeres se reunían para menstruar juntas, para conectar consigo mismas y profundizar en temas vitales como la sexualidad y la maternidad. La tienda roja era centro espiritual donde se daba a luz nueva vida y se acompañaba a morir. Se veneraba el principio femenino de la vida como la Gran Diosa Madre, con diversos rostros y atributos.

Ya hace tiempo que las mujeres hemos pasado de sostener comunidades juntas a estar solas llevando el hogar y la familia.  Ahora, vivimos divididas, nos comparamos unas con otras y rivalizamos tratando de agarrar algo, desde el sentimiento de carencia. Hemos olvidado que el hecho de ser mujer ya nos da la capacidad de concebir, gestar y parir lo que el alma y del cuerpo anhelan. Pero eso no lo sabemos, ni lo podemos hacer solas, y no estoy hablando de crear dependencias entre nosotras, sino de crear hermandad.

EL PARADIGMA VIGENTE

Vivimos dentro de un patriarcado,  un sistema de pensamiento y gobernanza en  el que el principio masculino subordina al femenino. Esto se realiza tanto de forma sutil: determinando el paradigma que establece cómo es la realidad, condicionando la conciencia colectiva y expresándose en lo social como un mayor rango de los hombres sobre las mujeres. Hace mucho tiempo ya que tratamos  de erradicar sin mucho éxito la violencia instalada en mayor o menor medida, generación tras generación. Está en las relaciones, en las familias,  creando una profunda brecha entre madres e hij@s, marido y mujer, hijos e hijas, hermanos y hermanas…

Se ha decidido cómo debemos nacer, sentir, parir… se ha cortado nuestra relación con la Tierra como Madre abundante y con la Luna como regente de los ciclos de fertilidad. Aún  está el sentimiento de vergüenza o el incordio de tener la menstruación, cuando es un valioso tesoro por redescubrir. La sangre dadora de vida está llena de células madre, es nutritiva y sanadora…nos conecta profundamente con el alma femenina y nuestro origen en la Madre Tierra.

LAS MUJERES QUEREMOS SER SOBERANAS

Pese a la capacidad de dar vida, la maternidad ha sido el centro de opresión patriarcal. Se ha decidido políticamente, no solo cómo parir, también cómo ser madre. Y se ha culpado a esta de los fracasos de l@s hij@s sin tener en cuenta la presión del sistema social sobre la mente y el cuerpo de la mujer y todo el entorno que la rodea.

Pese a los esfuerzos, progresos y evolución del feminismo, las mujeres de este tiempo vivimos masculinizadas.  Tratamos de poner límites al machismo, entramos al fuego del conflicto y sacamos la guerrera a luchar por nuestros derechos. Siendo este un activismo necesario,  olvidamos que dentro de nosotras hay un poder que transforma tal como la gota de agua horada la piedra y cambia su forma volviéndola suave… Esta es la energía femenina y nuestro poder es el de volver a unirnos en hermandad, en círculo. Sanarnos a nosotras, entre nosotras y así nuestro mundo puede ir sanando. La herida emocional femenina es grande y hacen falta sanadoras, curanderas, sacerdotisas, chamanas… o psicólogas, médicas y líderes que comprendan la naturaleza de la mujer. Pero también la mujer necesita reconocer que ella sola no puede ante algo tan grande y darse el permiso de recibir sanación, terapia y cuidado.

Cuando una mujer comienza a recordar quien es, toma presencia desde su propia esencia. Se convierte en semilla de  transformación social, en un motor de cambio en su comunidad. Para que esa semilla llegue a crecer y fructificar  necesita una familia de hermanas, sentir la fuerza de la unidad.

LOS CÍRCULOS DE MUJERES

Un círculo de mujeres es un espacio sagrado donde compartir. Esto quiere decir que la energía que se mueve es diferente. Se crea un ambiente de confianza donde nos respetamos todas y podemos hablar de lo que cada una piensa, siente, sueña… Es también un espacio de autodescubrimiento donde nos hacemos de espejo una a la otra reflejándonos e inspirándonos en lo que cada una aporta desde su propia sabiduría.

Hay una intención de empoderarnos juntas, de hacer consciente la necesidad de dejar de rivalizar y sanar nuestras heridas emocionales. Sobre todo en lo que se refiere a nuestro pasado ancestral y la recuperación de la conexión con nuestro vientre, matriz o útero. Es el centro femenino donde se almacenan las memorias y traumas de las mujeres de nuestro linaje ancestral y donde reside un potencial oculto.

LA HERIDA FEMENINA

Una de las mayores heridas que llevamos en nuestro inconsciente colectivo es la quema de millones de mujeres que ocurrió en la Edad Media en Europa por la sospecha de practicar la brujería. Otra es el efecto de la violenta conquista europea a lo largo del mundo. Todo esto (cuyos hechos se nos han ocultado o tergiversado) tiene una influencia mayor de lo que parece en un primer plano. Las memorias de estos hechos están vivas en nuestro ADN. Cuando empezamos a profundizar en nuestra psique, descubrimos el miedo profundamente arraigado que tenemos a nuestro poder. De modo que cuando comenzamos a despertar el poder interno nos resistimos  a tomarlo y a menudo se sabotea el proceso de sanación y empoderamiento femenino.

ESPACIOS DE SANACIÓN

Por ello es tan necesario crear espacios grupales de mujeres que generen confianza, apoyo mutuo y nos permitamos sanar, con todo lo que ello significa: asumir ciertos riesgos, pues cuando una mujer habla desde su verdad, no a todos les va a gustar. Por ello un grupo de mujeres es un espacio sagrado, porque cuando solo estamos nosotras se genera común-unión. Está demostrado que seguimos sincronizando nuestro ciclo menstrual y que se generan niveles altos de oxitocina, que es la llamada “hormona del amor”. Y a menudo llegamos a la conclusión, como dice la Abuela Margarita, del linaje maya:  que la mujer de este tiempo viene a enseñar al hombre a amar.

La energía femenina necesita ser cuidada, solo así será posible restaurar el equilibrio perdido ahí fuera, en el mundo que habitamos. Recuperar nuestro poder de decisión ante experiencias tan importantes  como la forma de parir, de criar… Lo femenino está íntimamente unido a la vida. Desde nuestra antigua sabiduría volvemos a ser parteras, guardianas de la naturaleza, conocedoras de la medicina de las plantas, acompañantes en el dolor y la muerte, sacralizando  momentos de la vida mediante ceremonias… Artesanas, artistas, alquimistas… Todo esto, lejos de separarnos de los hombres, nos nutre y prepara para ricos encuentros. Pues a través de su propia energía femenina, el hombre puede recordar quién es y manifestar una energía masculina equilibrada que tan necesaria es para la transformación personal y colectiva.

¿QUÉ ES UNA TIENDA ROJA?

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Las mujeres de este tiempo estamos empezando a recordar. Vivimos dentro de ciclos grandes, los albores de la Era de Acuario traen consigo un cambio de paradgima y la mujer tiene un papel fundamental.

Ya en 1997 varios grupos de mujeres comenzaron a montar tiendas rojas en sus comunidades. Aunque no hay una fundadora del movimiento, el libro de Anita Diamant titulado: “Red Tent”, en los años 90, rescató el recuerdo de aquél tiempo en que las mujeres nos reuníamos en cabañas lunares o tiendas rojas para menstruar y parir juntas. También para compartir nuestra sabiduría, secretos, cuidado mutuo… Su historia tocó profundamente el alma femenina que respondió creando de nuevo tiendas rojas para poder volver a reunirnos como antes. Otras mujeres recogieron este impulso con pasión y visión. Una de ellas: DeAnna Lam con su proyecto: Una Tienda Roja en Cada Barrio al que muchas mujeres inspiradas por el retorno de lo Sagrado Femenino, nos hemos sumado.

La “Tienda Roja Templo” es a la vez un lugar y un movimiento de base fundado por Alisa Starkweather en noviembre de 2006 y lanzado oficialmente en abril de 2007. Su intención era crear un lugar donde las mujeres se reunieran a honrar todas las etapas de la feminidad. Estos espacios son técnicamente templos de tienda roja, pero comparten muchas funciones similares con otras tiendas o carpas rojas. A veces se usan los términos indistintamente.

ESPACIO SAGRADO

Una Tienda Roja emula un espacio uterino, de telas rojas y acolchado en lo posible, nos invita a dejar fuera cualquier presión de la vida cotidiana. Experimentamos la  hermandad entre mujeres. Compartimos nuestras historias y asuntos relacionados con la experiencia de vivir en un cuerpo femenino.

Queremos que todas las mujeres conozcan el maravilloso tesoro que contiene la menstruación. Por ello, la sangre femenina, o la lunita (como dicen nuestras hermanas latinas) va a ser protagonista en nuestro compartir.

Es también un espacio sagrado en el sentido de entrar en conexión con una misma y sentirse dentro de una realidad mayor. Dentro del Movimiento de Espiritualidad Femenina brinda elementos de la Diosa y pueden llevarse a cabo ceremonias y ritos de pasaje honrando las distintas etapas de la vida.

También es un espacio donde una puede ir a meditar o a orar donde pueden surgir revelaciones y experiencias profundas. Cruzar el umbral del tiempo y movernos del cronos, tiempo humano al espacio, en el kairos, el tiempo eterno.

La energía femenina necesita ser cuidada, solo así será posible restaurar el equilibrio perdido ahí fuera, en el mundo que habitamos. Recuperar nuestro poder de decisión ante experiencias tan importantes  como la forma de parir, de criar… Lo femenino está íntimamente unido a los ciclos de la naturaleza: al nacer y el morir y todos los instantes sagrados que hay entre ellos.

TIPOS DE TIENDAS ROJAS

A lo largo y ancho del mundo, las tiendas rojas de este tiempo pueden tener varias funciones y cada anfitriona puede darle  vida a su forma. No obstante se está confluyendo en tres formatos:

TIENDA ROJA PERMANENTE

Un lugar disponible habitualmente para que las mujeres puedan ir durante el sangrado menstrual a retirarse del mundo, cuidarse, parar y conectar consigo mismas. Estas tiendas no suelen ser lideradas. Se sostienen por un grupo de voluntarias que se turnan en las tareas de mantenimiento, limpieza y comparten gastos.

TIENDA ROJA ABIERTA

Se montan eventualmente y se invita a participar de forma abierta a mujeres, de modo que conozcan sobre la auténtica feminidad y los tesoros del sangrado menstrual. Es un evento sin ánimo de lucro fruto del trabajo amoroso de un grupo de mujeres que está dedicando su tiempo y energía a ayudar a despertar el alma femenina. Esto implica costear ciertos gastos para poder montarla: sala, promoción, materiales… Por ello se pide a las participantes una aportación económica. Además las mujeres necesitamos aprender a valorar nuestro trabajo y a recibir algo acorde a nuestra labor y tiempo dedicado.

TIENDA ROJA DE TRANSFORMACIÓN

En este tipo de Tienda Roja se ofrecen trabajos profundos de sanación llevados a cabo por profesionales de la salud y el acompañamiento a mujeres en el trabajo psicológico y emocional. Conocedoras de los procesos femeninos, de la sombra y el mundo simbólico. Algunas incluso trabajan desde un rol de sacerdotisa, sanadora o chamana, al tener acceso a la dimensión sutil y el mundo de la energía para traer sanación a distintas dimensiones del ser.  Estas tiendas están dirigidas a participantes comprometidas con su transformación personal y tienen un precio conforme al servicio profesional ofrecido.

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CÓMO ES LA TIENDA ROJA LUCIÉRNAGA

En Luciérnaga celebras vivir en un cuerpo femenino, expresando tu capacidad creativa a través de la danza y canto, pintar, tejer… y descubrir que perteneces a una gran familia.

Honramos los ciclos de la luna, resignificamos la menstruación y también celebramos el viaje de la Tierra alrededor del sol. Activamos la tienda en cada estación del año por un fin de semana completo.

Descubrimos juntas la energía del verano, del otoño, invierno y primavera. Dedicamos cada estación a uno de los cuatro principales arquetipos femeninos: Doncella, Madre, Mujer Madura y Vieja

Nacida como Tienda Roja Abierta al servicio de todas las mujeres ya es también Tienda Roja de Transformación ofreciendo de forma profesional una experiencia profunda de sanación y empoderamiento de las participantes. Todo el trabajo terapéutico es más potente dentro de la Tienda Roja. Lo realizamos acorde a las energías más disponibles en la naturaleza. Es un trabajo que contribuye a traer la esencia femenina de regreso a una misma.

Actualmente el trabajo profesional es ofrecido por su fundadora: Gabriella Robles. Ella es psicóloga sanitaria que ha desarrollado su propia forma de terapia. Integra diversos enfoques y disciplinas actuales, con  el trabajo energético-vibracional y multidimensional. Dando un soporte científico al antiguo rol de la sanadora.

En cada montaje de la tienda roja creamos un Objeto de Poder entre todas. Esta creación en comunidad será el símbolo de todo lo sembrado  juntas durante el fin de semana y en el momento del cierre lo sortearemos entre todas las mujeres.

Luciérnaga consta de una planta en forma de Vésica Piscis con tres áreas diferenciadas:

CÍRCULO DE REFLEXIÓN

Donde poder permanecer en silencio con una misma.

En este espacio podrás cerrar los ojos, relajarte, meditar o conectar contigo misma. Escribir, dibujar, leer poemas, tejer o coser, mirarte al espejo, consultar cartas de diosas, arquetipos femeninos, contemplar…

CÍRCULO DE COMPARTIR

Para participar del programa de actividades.

Recomendado siempre que gustes abrirte a expresarte y compartir abiertamente con las demás mujeres.

ALTAR CENTRAL

El espacio donde se unen los dos círculos es el lugar donde se encuentran las polaridades.

Todo es posible cuando unimos lo que antes estaba separado.

Este espacio es el centro donde nuestra energía se une para crear un vórtice lleno de nuestros anhelos más profundos, de lo más significativo y sagrado para cada una. Honrando la forma en que cada mujer concibe lo trascendente y la conexión a la Madre Tierra.

EL SUEÑO DE LUCIÉRNAGA

Con anhelo de sacralizar cada fase de la vida,  Luciérnaga se soñó como un lugar para honrar las transiciones de la vida. Para celebrar los Ritos de Paso en torno a la sangre femenina: la menstruación, el alumbramiento, la menopausia; y la puerta  de salida y entrada a través del morir y nacer. Esto aún es semilla esperando despertar para crecer, y llegado el tiempo: fructificar.

Primavera: Energía de la Doncella- Rito de Menarquía

Verano: Energía de la Madre- Rito de Alumbramiento

Otoño: Energía de la Hechicera-Rito de la Menopausia

Invierno: Energía de la Anciana Sabia- Rito de Muerte y Nacimiento

En mayo de 2017 todas las telas y materiales de Luciérnaga fueron donadas a otro espacio femenino dentro de la Casa de la Mare Terra en Menorca. Septiembre del 2018 es el tiempo de volver a reunirnos en su vientre, esta vez en la ciudad de León.

Con amor,

Gabriella

 

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