LA MUJER VISIONARIA
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LA MUJER VISIONARIA

Publicado en: Conciencia Colectiva | 0

La mujer que ha recorrido ya un camino, comienza a ser consciente de su propio poder. Tenemos el poder de la resistencia ante las dificultades, la perseverancia…Nuestra historia genética nos ha colocado las pruebas necesarias para ello, y tenemos también la capacidad de ver más allá de la lógica o la razón. Encarnamos así el arquetipo de la Mujer Visionaria

Estamos íntimamente conectadas a la tierra, a la vida, y si abrimos nuestros sentidos, esa conexión se extiende a todo ser viviente en este planeta.

El chamanismo está intimamente unido a la mujer y a la Tierra. Desde esta perspectiva, cada especie, detenta un poder, un conocimiento y unas habilidades propias. No solo somos parientes biológicos, sino también hermanos espirituales. Hubo un tiempo en que lo natural era comunicarnos con ellos.

 Nuestra moderna civilización ha olvidado quienes somos y quienes nos acompañan en esta experiencia de la vida, nuestras mascotas, las plantas de nuestro jardín o de nuestras macetas… Y por extensión los animales, plantas, minerales, que componen nuestra gran casa que es la Madre Tierra.

La mujer visionaria es aquella que a pesar de haber elegido durante mucho tiempo senderos estrechos, limitados y repetitivos, intuye que algo la desvió de su camino o propósito. Está dispuesta a abrir su conciencia utilizando para ello las herramientas a su alcance: su imaginación, sus sueños, las sensaciones de su cuerpo… tal como hacía cuando era pequeña.

LOS SUEÑOS COMO VÍA DE CONOCIMIENTO

 Los sueños son una de las vías que nuestro inconsciente encuentra para comunicarse con nosotros. Tal como sucede en cualquier relación, cuanto más escuchamos, más fluidas y claras son las respuestas.

Nuestra escucha va a depender de la fuerza de la intención  y la capacidad que desarrollemos para descubrir su significado oculto. 

El lenguaje de los sueños es metafórico, no literal. Aunque hay algunos símbolos que por formar parte de nuestro inconsciente colectivo tienen un significado general o similar para nuestra especie. Por ejemplo: el agua representa las emociones, un animal es nuestra parte primaria… Aún con todo, el que mejor puede acceder al mensaje de un sueño es el propio soñador, a través de su percepción, emociones, sensaciones y conocimiento de su mundo interno.
 En los sueños proyectivos todos los elementos contenidos en un sueño son aspectos de nuestra propia psique, y su relación nos revela cómo es nuestra relación con esos aspectos. De modo que una batalla en sueño, es un conflicto interior, una muerte es un cambio profundo… Nos identificamos con ciertos personajes y nos relacionamos con otros, pero todos son parte nuestra. Por ello los sueños son reveladores de nuestro mundo interno y de aquello que rechazamos internamente o nos cuesta integrar.

¿CÓMO PODEMOS UTILIZAR LOS SUEÑOS?

 Lo primero es enfocar nuestra intención antes de dormir. Esta intención puede estar relacionada con una situación difícil por la que estemos pasando y que nos cueste abordar o no veamos la manera, o puede ser que nos encontremos inmersas en un proceso creativo y aprovechemos para pedir al sueño que nos muestre algo, ver una situación de distinta manera o transmutar algún aspecto de vuestra sombra: miedo, emoción…
Otro propósito puede ser tener esa noche lo que llaman un “sueño lúcido” que consiste en permanecer conscientes dentro del sueño e irlo dirigiendo hacia donde creamos conveniente para nosotros. Podemos crearlo y recrearlo, transformarlo…

¿POR DONDE EMPEZAMOS?

Una ayuda para el trabajo con los sueños es el trabajo interno, acostarse de manera regular a cierta hora y programar siempre que se pueda levantarse a cierta hora sin reloj. Es muy útil para este trabajo escribir en un diario de sueños justo al despertar. Podemos ayudarnos concentrándonos en el centro de la cabeza, cerca de la zona del paladar blando, sensible al contacto con la lengua.

 La imaginación es otra forma de crear una nueva realidad. Practicamos el sueño despierto y abandonamos por un tiempo antiguos puntos de referencia y patrones que nos impiden ser lo que somos.

PARA CONOCER MÁS

Cuando llegamos a cierto estado evolutivo, los sueños pueden servirnos como puerta de paso a otras dimensiones sutiles de la conciencia, esto es lo que enseñan diversas tradiciones chamánicas. En el mundo de los sueños experimentamos toda clase de sentimientos, aprendemos a penetrar en lo desconocido y a liberar cierta sabiduría inconsciente que complementa nuestra conciencia en la vida ordinaria.

Otra vía de trabajo espiritual que aprovecha el sueño es la de los maestros tibetanos de la tradición dsogchen. Namkai Norbu Rimpoché en su libro “El Yoga de los Sueños”, nos ofrece instrucciones para desarrollar la claridad mental mientras dormimos y cuando soñamos, para aumentar nuestra capacidad de ser conscientes prosiguiendo con nuestra práctica de meditación incluso cuando dormimos. Para los tibetanos, el momento más trascendente de la vida es el momento de morir, y el paralelismo entre la experiencia del sueño y la de la muerte les impulsa a aprender a utilizarla con el propósito último de obtener la liberación. Así como nos enfrentamos al dormir, nos enfrentaremos al morir.

LA MUJER VISIONARIA

GRUPO DE LECTURA MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS

 

Permanecer unidas a la naturaleza, cercanas a la Madre Tierra, a los animales, los árboles, las rocas, nos ayudará a abrirnos a nuestra verdadera esencia y a percibir las señales que confirman nuestro camino

La Mujer Visionaria ve más allá de lo aparente, su sabiduría queda lejos de las limitaciones del intelecto, y porque ve de otra manera, puede también aprender a comunicarse de otra manera, a sentir de otra manera… en unidad con todo y con todos los seres que habitan el planeta. Entonces comprende por qué las culturas chamánicas invocan animales de poder para sentir físicamente sus cualidades, para tomar su fuerza, su visión…y entonces como en un sueño donde todo es posible, podemos conectar con la capacidad del búho, el maestro de la clarividencia para aclarar lo que permanece oscuro u oculto, o la del águila, para elevarnos por el cielo dominando los vientos y planear por encima de las preocupaciones del mundo, no para olvidarlas sino para afinar la percepción y usar plenamente nuestros dones.

Si quieres comenzar a adentrarte en el mundo simbólico y onírico quizá te guste: Volver a Casa: Viaje Interior Hacia Ti Misma

 

 

 

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