Equinoccio de Otoño: Tiempo de Balance y Compromiso
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Equinoccio de Otoño: Tiempo de Balance y Compromiso

Publicado en: Sagrado Femenino | 0
El Equinoccio de Otoño marca un tiempo de balance. El día y la noche alcanzan la misma duración y a partir de esta fecha, las noches comienzan a alargarse. La energía de la naturaleza comienza a replegarse hacia el interior y ofrecemos nuestros respetos a la oscuridad que anticipa la llegada del invierno.

Es el tiempo de la última cosecha. Los frutos que no son recogidos caerán a la tierra, iniciando un proceso de degradación que los transformará en alimento y semillas que durante meses serán el compost para todo lo nuevo que resurgirá en la primavera siguiente.

Al igual que estos frutos, nosotras podemos extraer de las experiencias vividas durante este año, todos los nutrientes para procesarlos internamente. Tal como los árboles comienzan a soltar sus hojas al viento, nosotras soltamos todo aquello que ya va quedando en el pasado.

TIEMPO DE REFLEXIÓN Y ACCIÓN INTERNA

Sabemos que solo podemos despedir de verdad algo si lo hemos integrado, si no nos estamos todavía peleando con ello. Por ello se hace necesaria una reflexión y este tiempo la favorece, puesto que nuestra energía hacia lo exterior decrece y el dinamismo está sobre todo hacia nuestro subconsciente. De ahí que este tiempo favorezca la creatividad, como forma de expresar nuestro mundo interno y plasmarlo en el exterior a través de algo bello.

¡Qué maravilloso sería poder despedir aquello que ha de irse con el corazón lleno de gratitud!

Si pudiéramos agradecer todo lo recibido, tanto nuestros bienes materiales como aquello que hemos vivido como hermoso: relaciones enriquecedoras, éxitos, proyectos cumplidos…

Si pudiéramos agradecer también las dificultades por habernos ayudado a generar la fuerza necesaria para superarnos, y mirar los obstáculos que aún no hemos trascendido pidiendo claridad para descubrir la enseñanza que contienen…

Quizá ya estemos listas para agradecer ciertas cosas, pero otras…

Quizá creas que puedes agradecer todo y en el fondo te estés engañando a ti misma para no tocar el dolor… la frustración…

El camino evolutivo es una espiral, cada otoño pudiera parecer igual que el anterior, pero ninguno es igual. Nosotras tampoco somos las mismas, cada otoño accedemos a mayor profundidad dentro de nosotras, descubrimos rincones sin visitar y también sin limpiar. Por ello el desafío es poder entrar a esos lugares, ventilarlos y respirar profundo para asumir estas partes de la casa que estaban olvidadas.

GANSOS volver a casa

LO ÚNICO QUE PERMANECE ES EL CAMBIO

Uno de los principios de la naturaleza es que todo cambia y nada permanece. En cuanto algo madura y aporta su esencia, deberíamos entregarlo a la tierra de nuevo, soltarlo y poder estar sin ello. Por ello, otro desafío de este momento del año es aprender a soltar, despedir lo que hemos vivido y también lo que queríamos vivir y no pudo ser. La palabra: “desapego” tiene mala prensa en nuestra cultura. Ser desapegada tiene la connotación de ser poco amorosa, como que a una le da igual aquello que suelta. Sin embargo el desapego consciente, aquel que practicamos en sintonía con los ciclos y que honra el momento de la despedida, es una de las prácticas ancestrales hacia la maestría interior.

Observemos la naturaleza, después del esplendor del verano, los árboles sueltan sus hojas y pasarán desnudos el invierno, la época más oscura. Esto es condición indispensable para que la vida continúe y se renueve en la próxima primavera.

ANTIGUA RUEDA DE BRITANNIA O AVALON

Tomamos los 4 elementos: Tierra, Agua, Aire y Fuego, como la materia prima de todo lo que existe en nuestro planeta y las 4 direcciones: Norte, Sur, Este y Oeste como el espacio  en relación con los elementos. Según esta Rueda Medicinal Celta, el Equinoccio de Otoño marca la influencia principal del elemento: Tierra y la llegada al Oeste. Esto nos pone en contacto con el oeste del mundo: el continente americano, pero también con el oeste de nuestro país, con la puesta de sol de cada día, e incluso si miramos nuestro cuerpo podemos descubrir nuestro pequeño mundo: el Norte en la Cabeza, el Sur en el vientre y zona sexual, el Este en el lado derecho de nuestro cuerpo y el Oeste en el lado izquierdo. Tenemos así el mapa de nuestro cuerpo como un fractal de nuestro planeta.

El lado izquierdo de nuestro cuerpo está regido por nuestro hemisferio derecho del cerebro. Este funciona de forma intuitiva, y decodifica el mundo en imágenes, símbolos, metáforas… es la forma de acceso a la información más femenina. Por ello este tiempo vamos a tener mayor acceso al aspecto femenino de la vida y el elemento TIERRA nos va a ayudar a descubrirlo.

frutos volver a casa

LA TIERRA: MADRE UNIVERSAL

La Tierra representa la dimensión material, lo que se puede ver, tocar… lo que tiene peso y límites bien definidos. El territorio, la base donde plantar el jardín, construir un hogar, asentar aquello que tú eres. En nuestro cuerpo, la Tierra es sobre todo los huesos, que como dice la Clarissa Pinkola Estés, representan la fuerza indestructible de la vida.  A partir de ahí, se puede sostener todo lo demás.

La Tierra también es la Madre Universal sobre la que la vida puede darse, y también la muerte, puesto que todo forma parte de su sabiduría profunda basada en los ciclos naturales donde todo tiene un tiempo y lugar finitos. Donde la única Ley es la de las Sanas Relaciones para que todo aquello que ha de nacer se desarrolle hasta su punto de mayor plenitud y se experimente a sí mismo tanto en las subidas como en los descensos, hasta volver de nuevo a ser parte latente del cuerpo de la Madre Tierra.

Es tiempo de cambio, la naturaleza lo muestra con la migración de las aves a lugares más cálidos. Los lugares fríos transformarán su paisaje al soltar el ropaje hasta llegar a la desnudez total. Las plantas anuales se despiden. Todo indica que la vida  en la superficie comienza a aminorarse en un tiempo de gran dinamismo hasta llegar a la quietud y silencio del invierno.

COMIDAS 

Uvas, Manzanas, Nueces, Pan.

HIERBAS E INCIENSOS

 Salvia

COLORES

Ocres, Anaranjado, Marrón, tierra

PIEDRAS

Zafiros, Ágatas amarillas

 ÁRBOL

Olivo y Haya

 TALISMANES

La piedra, el orbe y el cristal

ANIMALES TOTÉMICOS

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 EL ZORRO

Este animal destaca por su astucia e ingenio, también por su capacidad de adaptación al entorno y supervivencia aun en el más duro invierno. El zorro se concentra en los objetivos importantes y crea estrategias para lograrlos.

Además tiene habilidades de observación y se camufla para pasar inadvertido. Es persistente en su decisión, apacible y rápido.

 

 EL TEJÓN

Aunque se le asocia con la agresividad, su significado más profundo tiene que ver con reaccionar con fuerza ante algo. Puede ser poner un límite afuera o incluso a ti misma cuando estás entras en un rol de víctima ante las circunstancias y no te pones en marcha para cambiar la situación.

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 EL JABALÍ

El jabalí como antecesor del cerdo, forma parte de numerosos mitos simbolizando el valor y la fuerza de los héroes y heroínas. Cerridwen, la Vieja Bruja celta tenía una jabalina como mascota, también por su asociación con la premonición y los sabios consejos. El jabalí también es famoso por su fuerza agresiva representando en el mito de Artemisa, su lado oscuro.

Como cerdo su simbología también es dual: por un lado se le asocia con la abundancia material (de ahí las huchas de cerdito) y por otro con la suciedad y falta de cuidado.

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CORRESPONDENCIA EN LA RUEDA LUNAR

CUARTO MENGUANTE

  La energía del Equinoccio de Otoño en el ciclo solar, corresponde en el ciclo lunar con el cuarto menguante de nuestro satélite: “Abuelita Luna” en un lenguaje más femenino y ancestral 😉

Si el sol rige el desarrollo y la vitalidad de la naturaleza, la luna modula las fases de la fertilidad. En esta, la fertilidad decrece después del plenilunio y eso hace que los árboles y plantas concentren la energía en su sabia y crezcan hacia el interior de la tierra. La influencia sobre las mareas no será tan grande, no obstante sobre las aguas internas aumentará. Estos días todo aquello que no se sienta bien adentro, creará una tensión emocional.

CORRESPONDENCIA EN CICLO MENSTRUAL

 FASE PREMENSTRUAL

La luna regula también los ciclos de fertilidad en las mujeres, por eso el ciclo menstrual tiene la misma duración que el lunar. Aunque las mujeres de hoy en día no estamos tan conectadas con la luna como nuestras ancestras, descubrimos cómo las fases de nuestro período se corresponden con las energías de la luna en cada una de sus fases. Si renovamos esta conexión con la luna, es muy posible que nos sincronicemos con ella, bien desde el ciclo de fertilidad, que favorece un embarazo o bien todo lo contrario. En el ciclo de fertilidad el tiempo de la luna en cuarto menguante se corresponde con nuestra fase premenstrual.

Este es un tiempo caracterizado por la tensión que se produce a nivel fisiológico después de la ovulación cuando el óvulo no ha sido fecundado y el cuerpo ha de deshacerse de las hormonas y material preparado para anidar la nueva vida que no se ha concebido.

Esto es una clave importante para comprender lo que nos sucede y porqué estamos hinchadas, tensas y a menudo malhumoradas.

La tensión física se une a la tensión interna por todo aquello que podía haber sido y no fue. Por lo que hubiéramos querido concebir, no solo como un hijo físico (que también para algunas mujeres será tan importante) también de ilusiones, esperanzas, anhelos profundos… o simplemente vivir una vida más acorde a una misma, con más libertad, aceptación o sentimiento valía personal.

Otra causa de tensión es externa, si tenemos una vida hiperactiva como la mayoría de las mujeres en la sociedad occidental que han de cumplir con horarios rígidos de trabajo y con pocas posibilidades de darse el tiempo para afrontar las tensiones internas y descansar.

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FASE DE LA REVELACIÓN*

Plano Corporal – Mente Subconsciente

Al ser un tiempo de descenso de nuestra energía física y de cambios internos, nuestra mente funciona de una forma menos lógica y más intuitiva. No estamos tan despejadas para planificar y llevar a cabo acciones complejas en lo externo. De hecho situaciones que en otro momento las podemos resolver sin dificultad, ahora pueden parecernos “un mundo”.

Todo esto no quiere decir que seamos “defectuosas” y aunque para el mundo en que vivimos no seamos tan productivas y estemos irritables, todo tiene un sentido más allá de lo visible. Lo que nos ocurre es que hay una parte nuestra, podríamos llamarla “yo profundo” que nos está llamando la atención. Desea expresarse, comunicarse con una, y si lleva mucho tiempo aislada, incluso puede que te esté gritando para que la escuches. Pero esto no es para que entres a juzgarte a ti misma (aunque muchas veces su voz suena como la de un juez) sino para que te tomes a ti misma en serio y realices ciertos cambios necesarios en tu manera de vivir.

Al tiempo premenstrual también se le llama la fase de Hechicera, puesto que la parte intuitiva de la mujer se despierta y con ello las aptitudes psíquicas, el mundo onírico y la conexión con la Madre Tierra de carácter chamánico.

Si la mujer afronta lo que su “yo profundo” tiene que decirle y logra una armonía en su vida, despierta un poder interno relacionado con su feminidad que le hace activar la erótica natural femenina, más allá de la edad y la forma física.

*La nomenclatura: Fase de Revelación y mente subconsciente son tomadas de Miranda Gray

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ARQUETIPOS FEMENINOS

Arquetípicamente hablando, la mujer va  abandonando su aspecto de Madre Nutricia para acercarse a ser Madre Universal. Como momento del ciclo vital corresponde a la menopausia. La mujer ya ha transitado “una vida”, ha cumplido un papel y lo creado empieza a sostenerse por sí solo. Sí se siente satisfecha del recorrido, podrá ir soltando poco a poco a sus hijos, roles… y abrirse a la maternidad universal. Cuando una mujer no ha desarrollado una relación consciente consigo misma, puede vivirse como un tiempo de pérdida: el nido vacío o el vacío existencial serán una llamada urgente a despertar y descubrir que la vida continúa de una forma diferente que ha de descubrir.

Algunos pueblos nativos de América hablan de los 52 años como cierre de etapa vital y apertura a un nuevo nacimiento. Cómo hayamos cerrado las etapas anteriores será crucial en este nuevo ciclo.

Mi visión es que nuestra sociedad actual, en su ímpetu materialista, pretende controlar la frustración de la mujer que llega a esta etapa, sobrecargándola de miedos y falsas creencias sobre todo lo que le va a venir encima cuando llegue la menopausia. Esta se asocia a declive físico y a dejar de ser atractivas definitivamente. Toda la frustración derivada de este sentir y de no sentirse satisfecha de cómo ha vivido las etapas anteriores son interpretadas por nuestro sistema social como una necesidad de medicación y/o “terapia hormonal”. De este modo, se impide realizar el trabajo de introspección y transformación interior que llevaría a la mujer a empoderarse y erigirse dueña de su propia vida.

La conexión con la Tierra pasa por el despertar de la energía del útero. En este centro de creación femenino se alojan las memorias del linaje ancestral y también poderosas capacidades instintivas. Es por eso que (al igual que en la fase premenstrual) se le ha llamado la etapa de LA HECHICERA. Antiguas diosas vinculadas a las energías del Equinoccio de Otoño son: Banbha; Brigantia; Gaia y Moronoe

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